Qué tener en cuenta
Las contingencias no se reducen a juicios iniciados. También pueden surgir de incumplimientos contractuales, intimaciones, garantías otorgadas, irregularidades societarias, operaciones con partes vinculadas, conflictos entre socios o procedimientos administrativos. Una empresa puede desconocer la dimensión jurídica de estos asuntos si no cuenta con un sistema para recibir, evaluar y seguir las incidencias.
El primer paso es elaborar un inventario ordenado. Para cada caso conviene identificar las partes involucradas, el hecho que origina el riesgo, los contratos o documentos relevantes, los importes eventualmente comprometidos y los plazos para actuar. La ausencia de una demanda judicial no significa que el asunto carezca de urgencia: un vencimiento contractual o procesal puede modificar significativamente la posición de la compañía.
Luego corresponde valorar el riesgo. No todos los reclamos son fundados ni todas las irregularidades tienen consecuencias equivalentes. La evaluación jurídica debe diferenciar la existencia del conflicto, la probabilidad de una consecuencia adversa y su posible impacto económico u operativo, sin presentar como hechos comprobados cuestiones que todavía se encuentran controvertidas.
La estrategia puede incluir contestación de intimaciones, preservación de documentación, negociación, regularización de actos societarios, solicitud de medidas preventivas o defensa en un procedimiento. Cuando intervienen cuestiones contables, tributarias, laborales o técnicas, resulta conveniente coordinar la información con los profesionales responsables de esas áreas.
Una parte especialmente importante de la gestión es la conservación de evidencia. Correos, actas, contratos, registros de acceso y comprobantes pueden resultar decisivos para reconstruir los hechos. Deben adoptarse medidas lícitas de resguardo, control de acceso y trazabilidad, evitando alteraciones o pérdidas de información relevante.
Finalmente, la empresa necesita mecanismos de seguimiento. Cada contingencia debería contar con una persona responsable, decisiones documentadas y una revisión periódica de su estado. De ese modo, la dirección puede distinguir asuntos cerrados, riesgos en tratamiento y situaciones que requieren una decisión urgente.
Distinciones que se confunden
Una contingencia no siempre equivale a una deuda cierta y exigible. Puede tratarse de un reclamo discutido o de una exposición potencial cuyo alcance todavía no está determinado.
La identificación jurídica de un riesgo tampoco reemplaza su tratamiento contable. La evaluación y registración económica de provisiones o pasivos corresponde realizarla con los criterios profesionales aplicables y la documentación pertinente.
Preguntas frecuentes
¿Puede una empresa gestionar riesgos legales aunque no tenga juicios?
¿Qué debe hacerse al recibir una intimación de un proveedor o cliente?
Contenido informativo. No sustituye una consulta profesional.