Qué tener en cuenta
Una sociedad familiar debería repartir participaciones y atribuciones con criterios claros, sin presumir que el vínculo familiar resolverá los futuros desacuerdos. La estructura debe contemplar distintas generaciones y niveles de involucramiento.
Es aconsejable regular administración, ingreso de familiares, transmisión de participaciones y mecanismos de solución de bloqueos. Pueden combinarse estatuto y pactos entre socios cuando cada instrumento resulte adecuado.
La igualdad entre herederos no siempre coincide con la distribución conveniente de funciones ejecutivas.
Distinciones que se confunden
Ser familiar, socio y administrador son posiciones diferentes con derechos y responsabilidades propios.
Preguntas frecuentes
¿Conviene dar participación igual a todos los familiares?
¿Se puede impedir toda salida de un socio familiar?
Contenido informativo. No sustituye una consulta profesional.